Ejercicios de Kegel: qué son y cuándo (no) hacerlos

En resumen: los ejercicios de Kegel consisten en contraer y relajar el suelo pélvico para ganar fuerza y resistencia. Son útiles, pero no son la solución para todo: el suelo pélvico no siempre necesita más fuerza, a veces necesita justo lo contrario, aprender a relajarse. La clave no es hacer Kegel o no, sino saber cuándo, cómo y para qué.
Contenido revisado por Laura Carballo Núñez, fisioterapeuta colegiada nº 1399, especializada en suelo pélvico.
Si alguna vez has buscado cómo cuidar tu suelo pélvico, seguramente te has encontrado con los famosos ejercicios de Kegel. Contraer, aguantar unos segundos y relajar. Parece sencillo, ¿verdad? Pero ¿de dónde vienen estos ejercicios y por qué hoy sabemos que el tratamiento del suelo pélvico va mucho más allá?
¿Qué son los ejercicios de Kegel?
Los ejercicios de Kegel consisten en contraer y relajar voluntariamente la musculatura del suelo pélvico. Su objetivo es mejorar la capacidad de estos músculos para generar fuerza y resistencia, y contribuir a funciones como el control de la vejiga y del intestino y el soporte de los órganos pélvicos.
Pero hay un detalle muy importante: el suelo pélvico no siempre necesita más fuerza. A veces necesita aprender a relajarse, coordinarse o responder mejor ante los esfuerzos.
Un poco de historia: ¿cuándo aparecieron los Kegel?
En 1948, el ginecólogo estadounidense Arnold Kegel publicó un trabajo sobre el entrenamiento progresivo de la musculatura perineal. Su objetivo era mejorar la función de estos músculos y tratar problemas como la incontinencia urinaria, especialmente en mujeres después del parto.
En aquella época, las opciones de tratamiento conservador estaban mucho menos desarrolladas. La propuesta de Kegel contribuyó a dar visibilidad al papel de la musculatura del suelo pélvico y a impulsar su entrenamiento como parte del abordaje terapéutico (así que, bendito Arnold).
Durante las décadas siguientes, la investigación fue ampliando el conocimiento sobre esta musculatura. A partir de los años ochenta y noventa, herramientas como el biofeedback y los estudios clínicos contribuyeron a mejorar la evaluación y el entrenamiento del suelo pélvico. Los ejercicios de Kegel se convirtieron en una referencia muy conocida, hasta el punto de que muchas personas llegaron a asociar cualquier problema del suelo pélvico con la necesidad de hacer contracciones.
¿Se han quedado obsoletos los ejercicios de Kegel?
La respuesta corta es que los ejercicios de Kegel no han quedado obsoletos: lo que ha evolucionado es la forma de entender el suelo pélvico.
Conocer mejor su anatomía y su funcionamiento nos ha permitido comprender que no todos los problemas se deben a una musculatura débil. También pueden existir exceso de tensión, dificultad para relajar, falta de coordinación o problemas para gestionar las presiones que se generan al respirar, toser, levantar peso o hacer ejercicio.
Por eso, recomendar Kegel de forma automática, sin valorar qué necesita cada persona, es una simplificación del tratamiento. Imagina una musculatura que ya está demasiado tensa y que provoca dolor o molestias durante las relaciones sexuales. Insistir únicamente en contraerla y fortalecerla puede no ser lo adecuado. En ese caso, aprender a relajar y recuperar una buena coordinación puede ser mucho más importante.
La clave no es elegir entre hacer Kegel o no hacerlos. La clave es saber cuándo, cómo y para qué.
En Centro Suma trabajamos el suelo pélvico más allá de los Kegel
En Centro Suma entendemos el suelo pélvico como parte de un sistema que trabaja en coordinación con la respiración, el abdomen, el diafragma y el resto del cuerpo.
Por eso, nuestro abordaje comienza con una valoración individualizada. Necesitamos conocer los síntomas, cómo responde la musculatura, si existe debilidad o exceso de tensión y qué dificultades encuentra cada persona en su día a día. A partir de ahí, podemos utilizar ejercicios de contracción y relajación, entrenamiento de la coordinación, trabajo respiratorio y ejercicio terapéutico adaptado. El tratamiento se ajusta a cada caso y evoluciona según las necesidades y los objetivos de la persona.
No todas las personas necesitan los mismos ejercicios, ni la misma intensidad, ni la misma progresión. Puedes ver cómo trabajamos esta zona en nuestra página de fisioterapia de suelo pélvico.
Entonces, ¿debo hacer ejercicios de Kegel?
Aunque suene muy gallego, depende. Pueden ser una parte eficaz en alguno de los procesos que hacemos a lo largo del tratamiento, pero no son una solución universal ni conviene realizarlos indiscriminadamente.
Si tienes pérdidas de orina, sensación de peso pélvico, dolor en la zona, molestias durante las relaciones sexuales o dudas sobre cómo funciona tu suelo pélvico, una valoración por un profesional especializado puede ayudarte a identificar qué necesitas realmente.
El objetivo no es contraer más, sino conseguir que tu suelo pélvico funcione mejor. Y eso, en ocasiones, significa fortalecer; en otras, relajar, coordinar o aprender a gestionar los esfuerzos. Porque cuidar el suelo pélvico no consiste en hacer ejercicios sin más (como cuidar tus cervicales, lumbares o caderas), sino en hacer los ejercicios adecuados para ti.
Un caso que vemos en consulta: cuando hacer Kegel no es la solución
Ana acude a consulta porque ha empezado a notar pequeños escapes de orina al toser, reír o hacer ejercicio. También refiere molestias durante la penetración que antes no tenía.
Al buscar información, descubre los ejercicios de Kegel y empieza a practicarlos por su cuenta, convencida de que necesita fortalecer el suelo pélvico. Los hace todos los días, aumentando poco a poco las contracciones, pero, en lugar de mejorar, comienza a notar más tensión en la zona, mayor dificultad para relajar la musculatura y más molestias durante las relaciones sexuales.
¿Qué ha pasado? Ana ha dado por hecho que el problema es una falta de fuerza. Sin embargo, es posible que exista un exceso de tensión muscular, dificultad para relajar o coordinar el suelo pélvico, o una combinación de factores. Si la musculatura ya presenta dificultades para relajarse, insistir en las contracciones sin una valoración previa puede no ser la estrategia más adecuada y, en algunas personas, contribuir a aumentar las molestias.
La lección no es que los ejercicios de Kegel sean malos, sino que no todos los suelos pélvicos necesitan lo mismo. Si haces Kegel y notas que tus síntomas empeoran, aparece dolor o aumenta la tensión, no fuerces las contracciones: consulta con un profesional especializado en suelo pélvico para valorar tu caso.
Preguntas frecuentes sobre los ejercicios de Kegel
¿Para qué sirven los ejercicios de Kegel?
¿Puedo hacer ejercicios de Kegel por mi cuenta?
¿Los Kegel sirven para la incontinencia?
¿Cómo sé si necesito fortalecer o relajar mi suelo pélvico?
Averigua qué necesita de verdad tu suelo pélvico
Antes de entrenar, una valoración individualizada te dice si hay que fortalecer, relajar o coordinar. Somos fisioterapeutas colegiadas especializadas en suelo pélvico en Vigo.

Artículo redactado por Laura Carballo Núñez, fisioterapeuta colegiada nº 1399. Centro Suma Vigo.
