Dolor en la ingle: pubalgia, qué es y por qué limita tanto tu entrenamiento

pubalgia que es

Si te has buscado qué es la pubalgia, probablemente llevas días o semanas con un dolor en la ingle o en el pubis que no termina de irse, y empieza a frenarte el entrenamiento, las salidas a correr o, simplemente, cosas tan cotidianas como girarte en la cama.

La buena noticia es que tiene tratamiento. La menos buena: la pubalgia no es una lesión simple, y entender qué hay detrás del dolor es el primer paso para abordarla bien.

Pubalgia qué es y por qué hablar de UNA lesión es engañoso

La pubalgia es el término clínico que usamos para describir el dolor localizado en la región del pubis y la ingle. Y aquí viene un matiz importante que casi nadie te cuenta: no es una lesión concreta, sino un conjunto de síntomas que pueden venir de varias estructuras a la vez.

En la zona del pubis convergen y trabajan en equipo músculos, articulaciones y sistemas distintos. Cuando alguno —o varios— pierde eficiencia, aparece dolor en esa región. Por eso, dos personas con el mismo diagnóstico de pubalgia pueden tener orígenes muy distintos y necesitar tratamientos diferentes.

Seis estructuras que pueden estar detrás del mismo dolor:

Aductores

Cara interna del muslo

Abdominal profunda

Estabilidad del tronco

Articulación púbica

Centro de la pelvis

Cadera y piramidal

Glúteo profundo

Suelo pélvico

Base de la pelvis

Glútea profunda

Parte trasera de la cadera

Y aquí está el quid del asunto, y la razón por la que la pubalgia suele “resistirse” a tratamientos genéricos: si solo se trabaja la zona que duele —normalmente los aductores—, sin valorar el resto del sistema, lo más probable es que el dolor vuelva.

Por qué no es “solo una lesión muscular”

La pelvis es la región del cuerpo donde el tronco conecta con las piernas. Es un cruce de caminos por el que pasan cargas, fuerzas y movimientos cada vez que caminas, te agachas, subes escaleras o levantas peso. Si una sola pieza del engranaje no encaja bien, el sistema entero compensa, y suele hacerlo desplazando carga hacia donde menos toca.

Hay tres conexiones que casi siempre intervienen y que conviene conocer:

El piramidal y la cadera. El músculo piramidal, situado en la parte profunda del glúteo, influye en cómo se mueve tu cadera. Si está rígido, los aductores se sobrecargan y el dolor aparece en la ingle aunque el problema “original” esté más arriba.

El suelo pélvico. Esta musculatura es parte del sistema de estabilidad de la pelvis, junto con el diafragma, el abdomen profundo y la zona lumbar. Cuando tiene exceso de tensión o coordina mal, puede mantener un dolor que parece muscular pero no se resuelve con estiramientos. Por eso, en mujeres y especialmente en embarazadas y posparto, valorar el suelo pélvico es clave: te lo contamos con más detalle en nuestra guía sobre los síntomas de suelo pélvico debilitado.

La presión intraabdominal. Cada vez que respiras, levantas peso o haces un esfuerzo, tu cuerpo genera presión dentro del abdomen. Si esa presión no se gestiona bien —por una respiración ineficiente o un mal control abdominal—, parte de esa carga acaba presionando estructuras como el pubis o el suelo pélvico. Es uno de los conceptos menos conocidos y más importantes en pubalgia.

Por eso decimos que la solución no siempre está donde duele. Y por eso, igual que ocurre con la espalda, cómo se organiza la postura y el movimiento del cuerpo marca una diferencia enorme.

Fisioterapeuta de Centro Suma mostrando ejercicios de movilidad de cadera y pelvis Movilidad de cadera y pelvis · Ejercicios en casa con Centro Suma

Por qué limita tanto tu día a día (y tu entrenamiento)

Como la pelvis interviene en casi cualquier movimiento, una pubalgia se nota muy rápido en la vida diaria. Estas son algunas de las situaciones en las que las pacientes nos cuentan que el dolor les frena:

  • Caminar distancias largas o subir escaleras.
  • Entrenar, especialmente correr, saltar o cambiar de dirección.
  • Entrar y salir del coche.
  • Cruzar las piernas o estar sentada mucho rato.
  • Dormir de lado o girarse en la cama.
  • Mantener relaciones sexuales.

Si entrenas con regularidad, el impacto es doble. Por un lado, el dolor te corta gestos básicos (correr, cambiar de dirección, hacer sentadillas, cualquier ejercicio que implique la cadera). Por otro, insistir en entrenar con dolor casi siempre alarga el problema. La tentación es “aguantar y seguir”, pero en pubalgia esa estrategia suele convertir una molestia tratable en un cuadro crónico.

Caso real en consulta

Dolor en el pubis durante el embarazo: cinco factores pequeños, no uno grande

Hace unos meses llegó al centro una paciente embarazada en su segundo trimestre. Tenía dolor en el pubis al caminar, al subir escaleras y, sobre todo, al darse la vuelta en la cama. Daba por hecho que era «lo normal del embarazo».

Durante la valoración encontramos varios factores: aumento de tensión en los aductores, rigidez del piramidal, cambios en la mecánica de la pelvis y un suelo pélvico que estaba trabajando de más para adaptarse al crecimiento de la barriga. Es decir: no era una sola cosa, eran cinco, y todas pequeñas.

Con tratamiento manual, trabajo respiratorio, ejercicio terapéutico adaptado y estrategias para gestionar mejor la presión abdominal, consiguió reducir las molestias y recuperar comodidad. Lo cuento porque ilustra muy bien la idea principal de este artículo: la pubalgia rara vez tiene un solo origen, y entender el «todo» es lo que permite tratarla bien.

Laura Carballo Núñez

Fisioterapeuta · Col. nº 1399 · Suelo pélvico

La buena noticia: tiene tratamiento

Si te identificas con lo que has leído, la primera cosa importante es no resignarse. La pubalgia, aunque sea multifactorial, es perfectamente tratable. Lo que hace falta es una valoración que mire todo el sistema —pelvis, cadera, suelo pélvico, respiración, control de la presión— y un plan adaptado a tu caso concreto.

En los próximos artículos del blog desarrollaremos sus síntomas, causas, ejercicios y abordaje fisioterápico con más detalle. Si quieres adelantar terreno, lo más útil es no esperar a que el dolor se “vaya solo”.

La pubalgia rara vez se va sola

Si llevas semanas con dolor en la ingle o en el pubis, una valoración de fisioterapia permite identificar qué estructuras están implicadas en tu caso —aductores, cadera, suelo pélvico, control abdominal— y diseñar un plan adaptado. Cuanto antes se aborda, mejores resultados.

fisioterapeuta colegiada

Artículo revisado por Laura Carballo Núñez, fisioterapeuta colegiada nº 1399. Centro Suma Vigo.